diumenge, 28 de setembre de 2008

La luz de la mentira.

Supongo que al haber aprendido a clasificar siempre a las personas o todo lo que con ellas se relacionan, en buenas o en malas, hace que le tenga miedo a vivir el lado malo o desagradable de las cosas…bien, no, de hecho sería el otro lado.
A veces ya no quiero vivir el lado malo de nada y dirijo mi conciencia hacia las agradables o hacia la transfiguración de las desagradables.
Para hacer eso hace falta mucha imaginación, pero el resultado es notable. Porqué después de todo el teatrillo al que someto a todas mis verdades yo soy la primera en creérmelo.
Luego hay bajadas de tensión, donde la luz no entra en mi cerebro y todo queda oscuro.
Todo cae y se desmonta durante un instante que puede durar 4 horas.
Esos instantes me crean posterior sentido de culpa porqué no acabo de comprender porqué me pasa.
Yo misma enciendo la luz, alguna fuerza sobrenatural que desconozco la abre me abre, me abro.
Y bueno eso luego dura lo que dura.
Yo soy mi propia espectadora.
La primera sorprendida.

Somos todos unos mentirosos.